sábado, 20 de enero de 2007

Escapando de Uyuni






El tren Uyuni - Villazón se fue, pero sin nosotras.
Después de la excursión de 3 días, Agus empezó con fiebre. Parecía algo simple: “tomate un ibupirac y esperá a que se te pase”, como veníamos haciendo desde el primer día.
Pero la fiebre no bajó y cuando llegamos a la estación de tren no sólo llovía a cántaros, sino que se habían agotado los pasajes de tren. Agus estaba muerta de frío y la acostamos en un banco. …Para algo sirvieron todas las mantas que se compró en el viaje, las usamos para taparla de pies a cabeza y esperamos.
Eran como las 8 de la noche.
La gente de la estación nos sugirió que esperáramos, porque para el tren de las 2 am, a veces te dejaban subir y arriba comprabas los pasajes. Como habían muchos mochileros en el mismo plan, tiramos nuestras mochilas y decidimos dormir hasta las 2 am y tomarnos el tren.
Obviamente que habían goteras por todos lados y la estación no era de lujo. Lo bueno era que tenía un barsito donde, por lo menos yo, me pedí un sandwichito, miré un poco las noticias del caos en Bolivia y algunos dibujitos animados.
Caro y Luli se hecharon a dormir al lado del banco donde agus reposaba cual bella durmiente. Quizá demasiado blanca…
A eso de las 00.30 am, pagué mi cuenta en el bar y fui a ver a las chicas. Agus me pidió que la acompañara al baño y ahí nos dimos cuenta que no podía ni caminar. Unos cordobeses nos dieron una mano para llevarla, pero continuamente le bajaba la presión y a los dos pasos, Agus tenía que agacharse otra vez para esperar que se le pase. Daba miedo su estado. Después de una hora nos dimos cuenta que meterla en el tren iba a ser un crimen, así que empezamos a pensar la posibilidad de llevarla a un médico. Un cordobés fue en la lluvia a buscarnos un taxi y la llevé a Agus a la Clínica de Uyuni.
Las dos nos esperábamos lo peor…
Al principio sólo parecía que había una enfermera.
- Qué le pasa mi hijita? – nos dijo, tranquila, con las manos juntas sobre la panza, como esperando un mate.
Le expliqué todos los síntomas y ella, tranquilita, le puso el termómetro. Agus se caía de la silla y pedía una camilla, pero la señora ahora buscaba el coso ese para medir la presión.
- Mm.. si. Está baja su presión – dijo pronunciando bien las “s”. Y con la mirada fija en el brazo, como si en el brazo mismo fuera a encontrar alguna solución, hizo silencio apretando los labios.
- Bueno ¿¿entonces?? No puede llamar a un médico, porque parece que se está muriendo, no da más.
- Si… Ahorita yo voy a llamar al Doctor…
Sentía unas tremendas ganas de estar en el auto de la mente de la enfermera y meterle primera, con todo mi cariño.
Al rato vino el doctor y dijo que la paciente estaba deshidratada y necesitaba hospitalización, con suero. Agus aceptó y la llevaron en silla de ruedas a nuestro cuarto.
Dos camas, pareces vacías, tanque de Oxígeno que decía UYUNI, baño sin papel y con olor, y una televisión. Ni una crucecita había.
El primer objetivo fue lograr que nuestra querida Angélica, la enfermera a la que le pregunté el nombre para generar cierto diálogo, embocara a una vena para inyectar el suero. El segundo pinchazo pareció el vencido, pero a las 4 am Agus me despertó porque no daba más de dolor en el brazo.
Segundo objetivo: encontrar a Angélica.
Los pasillos de la clínica eran oscuros, largos y vacíos. Toqué todas las puertas que encontré y Angélica, había desaparecido como un angelito. Tanto la busqué sin encontrarla que el único remedio que encontré fue salir de la clínica e intentar tocando el timbre, cual si fuera yo una nueva paciente. Para mi pánico, encontré las puertas cerradas con candado. Llovía y esa puerta ya me había dado patada. Por suerte estiré el brazo hacia afuera y dí con el timbre. Espere, y un guardia salió de una casita escondida. Despertó a Angélica que roncaba en otro cuartito escondido y fuimos a verla a Agus.
Bueno, el problemita del brazo era que la aguja no estaba en la vena y por 2 horas había largado suero por cualquier lado.
Llegaba a equivocar el tercer pinchazo… pero por suerte le embocó y pudimos dormir tranquilas.
A la tarde siguiente, Agus ya estaba bien. Con Luli y Caro nos ocupamos de sentarnos todo el día en la cama de al lado a roncar con ella, comer y ver las novelas colombianas por televisión.. ( que nos re engancharon!! ¿ Qué habrá pasado con el que el tipo que le juraba amor a la mina con la que tenía un hijo, pero después resultaba que tenía otro hijo con otra? ¿ Y el rubio, copia de Facundo Arana, al que le descubrieron leucemia?)
En fin, una vez sanas y salvas, decidimos tomarnos una camioneta a Tupiza, lo más cerca de Villazón que encontramos. Nos subimos a las 5 am y nos dijeron que a las 9 am estabamos en Tupiza. De ahí, saldrían combis todo el tiempo a Villazón, podríamos cruzar la frontera y llegar finalmente a Argentina…
Pero en mitad del viaje la camioneta frenó.
- ¿Por qué frenamos señor? – pregunta Luli.
- Es que el río está subido, no podemos pasar. – contestó el conductor. Nos miramos como ¿ qué onda?! ( weeiiiiiii …jaja. ) ¿puentes en este país, no?
- ¿Y eso qué significa?
- Que debemos esperar a que baje. Ahorita como ha subido mucho, está alto y la camioneta no puede pasar. La semana pasada, el río derribó a una y los turistas debieron salir nadando.
- Jaaaaaaaaaa!!!!!! Esto es joda!! - nos hubiera gustado decir a todas. Pero nos limitamos a decir:
- ¿Y cuánto habrá que esperar para que baje?
- Y… unas….a ver.. dos horas. Tal vez cuatro. Tal vez debamos quedarnos a dormir la noche aquí.
Pelamos cartas, nos sentamos en el puestito más cercano y armamos un chancho va con todos los extranjeros que estaban en la misma que nosotras.
Para resumir, llegamos a Tupiza las 7 pm en vez de a las 9. De ahí nos alquilamos un bondi para ir a Villazón, por que era la única manera, llegamos a Villazón y la frontera CERRADA. Hostels: todos llenos.
Un buen hombre nos ofreció tirarnos unos colchones en un galponcito y ahí pasamos la noche.
AL día siguiente, fuimos felices en La Quiaca!!!!!!!!!!!!
Agus y Caro terminaron su viaje, tomándose el Flecha Bus a Buenos Aires.
Luli se tomó un bondi eterno: Jujuy – Tucumán-. Posadas. ( todavía no da señales de vida)
Y yo, mary, me tomé un bondi a Salta, me encontré con Tesu Cornejo, quien me alojó en su casa dos días( Pileta, sol, restaurant.. increíble!!) y visité a unos amigos de Bella Vista, que nos invitaron con unos mates a la tarde.
Ahora yo estoy en Cachi, un pueblito cerca de Salta. Como me inspiré y escribí mucho, ahora tengo hambre y voy a dejar el teclado para buscar unas empanaditas baratas por ahí.
Este viaje todavía no termina!

domingo, 14 de enero de 2007

Uyuni: 3 dias en una 4 x 4









El Viernes empezamos nuestra excursión de 3 días para conocer lo mejor de Uyuni, Bolivia. El tiempo no nos acompañó, pero los paisajes, mezclados entre nubes de tormenta, quedaron increíbles. No sólo llovió, sino que granizó y hasta NEVÓ, cosa que jamás hubiera imaginado en un lugar como BOLIVIA! Viajamos mas de 1200 km en una 4 x 4, acompañadas por un "guía" ( q no sabía mucho)y dos españolas, Cristina y Ana, con las que nos matamos de risa desde que se subieron a la camioneta.
El camino a los salares fue impresionante. Era como ir entrando por una alfombra blanca a un desierto blanco. Por las lluvias, estaba cubierto por una fina capa de agua que reflejaba perfectamente el cielo tormentoso. Era una simetría perfecta, desde donde lo miraras. ( Ya lo verán en las fotos. En medio del salar, un hotel de sal: ahí todo era de sal, hasta las mesas, camas, techos.. Afuera, en vez de pasto, tenias mas y más sal. Parecía nieve.
De ahí seguimos viaje 4 horas más hasta un pueblucho, tuvimos lió para conseguir hostel, y manejamos otra hora mas para llegar a otro pueblo y dormir en paz. El segundo día vimos lagunas increíbles que parecían paraísos de flamencos. Cientos y cientos de flamencos rosas, unos al lado de otros, y un volcán de fondo. No paré de sacar fotos, habían tantos colores..! La tierra colorada, verde, amarilla.. el cielo negro... tan tan negro que de un minuto a otro llegó un viento y empezó granizar como ese día en Buenos Aires. El granizo cubrió todo en 10 minutos el paisaje de tantos colores cambio a BLANCO. La 4 x 4 se la bancó re bien pero las mochilas en el techo se ensoparon y a la noche las chicas tooodo mojado. Un garrón.. Recorrimos la laguna colorada, que parecía de polvo de ladrillo. Un colorado que no parecía agua.. Recorrimos un valle de piedra impresionante. Parecía un cementerio de piedras raras...de mas de 10 metros de alto, que adoptaban formas impresionantes. Entre ellas, el famoso ARBOL DE PIEDRA, EXCELENTE.
Después llegamos a otro hostel y nos matamos de risa con todos los de otra camioneta. Teníamos gente de: Japón, Usa, Israel, España, Australia, Nueva Zelanda y Ecuador. Con las chicas empezamos a hacer show y obligamos a que CADA UNO cante y baile algo de su propio país. Terminamos todos bailando cual borrachos ( ¡¡De agua, porque para más q eso no teníamos!!) en el pasillo. La bamba, la Bomba y el movimiento sexy, la cumbia, entre otras,. fueron algunos de nuestros hits. La pareja yanqui nos hizo reír mucho y el japonés, que no entendía media palabra, le puso mucha onda y se bailó todo. Hoy, ultimo día, fuimos a un lugar donde salían mini volcanes de la tierra, con gases a altísima temperatura. Parecía ese lugar de la película El Rey León donde las hienas bailan y la tierra escupe. Después, la laguna verde y, finalmente, las increíbles termas naturales donde nos dimos un baño buenísimo.
Ahora estamos esperando el tren a Villazón, esperamos conseguir lugar porque ya se acabaron los pasajes. Si todo sale bien, mañana a l anoche estamos saliendo de Villazón a Salta.

viernes, 12 de enero de 2007

Minas de Potosi - Uyuni: pueblo fantasma






Ayer estuvimos en el pueblito de Potosí, donde están las minas de plata y estaño del mundo. Nos vestimos de mineras, con casco, botas, lucecita y ropa de mineras. nos metimos mas de 2 km adentro de la montaña, activa!! Al principio fue peor que esos trencitos del terror de Italpark. Estaba todo oscuro, con barro, tubos a los costados que largaban oxigeno cada tanto y las vías para los carros que cada tanto pasaban con mas de una tonelada de piedras y minerales. Mucha adrenalina porque de repente teníamos que subir por túneles re angostos. Cuando escuchábamos que venía uno de esos carros bajando teníamos que correr a mil para atrás, así no nos atropellaba el carro. esas corridas rozaban el limite de pánico, sobre todo para Caro y Luli que tenían la pierna mal por unas caídas en bicicleta días atrás- Por suerte no nos pasó nada, pero las minas son realmente un infierno. Son miles de túneles oscuros:y vos. A veces son tan chicos los huecos que hay que cruzarlos gateando y tratando de no golpearte tanto la cabeza.
Adentro de las minas corren leyendas, como la de que afuera esta Dios y adentro Lucifer.. Es mas, hay un "Ídolo" de barro , adentro de la mina, donde los mineros le dejan ofrendas para que les haga descubrir plata.. los proteja de los derrumbes y demás.- Salimos sanas y salvas, recorrimos el pueblo de Potosí y nos tomamos un bondi para Uyuni.
El bondi se atrasó bastante y llegamos con lluvia, a la noche.. a este pueblo de mala muerte que no tiene NADA. Por suerte éramos 4 mujeres y un varón que estaba en la misma que nosotras, buscando alojamiento. Parecía un pueblo fantasma.. las avenidas anchas, como para 30 caballos en fila, pero VACIAS. Apenas iluminadas. En una esquina, varios borrachos, perros comiendo basura.. frío. Tocábamos las puertas de todos los hosteles y no había lugar en ningún lado. Éramos con San José y María tocando puertas y nadie nos dejaba entrar!!! Bastante miedito.. De repente , a lo lejos, vimos un hotel q parecía abandonado. Nos arriesgamos, fuimos, tocamos 2 veces el timbre y como nadie atendió, abrimos la puerta. Estaba abierta!! 3 pisos de silencio y apenas iluminados. Decidimos que nos tiraríamos en el piso a dormir. Hasta que se escuchó una voz femenina.
- Que quieren señoritas'? No hay lugar. . -dijo una boliviana re dormida, desde un piso.
La convencimos como si fuéramos cartoneras, de que nos deje un poco de su PISO para dormir. Finalmente nos dejó, tiramos nuestras cosas y ahí dormimos, escuchando la tormenta afuera ¡¡Ahora nos estamos yendo 3 días a los salares de Uyuni! Chauuuuu